EL pasado día 5 de marzo, la Hermandad celebró una nueva sesión del miniciclo de charlas cuaresmales organizado con motivo del centenario de la bendición de la primitiva imagen de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio. La intervención, llevada a cabo por el Catedrático en Historia del Arte de la Universidad de Málaga, D. Juan Antonio Sánchez López, ofreció una aproximación histórica, artística e iconográfica a esta advocación, poniendo en relación su origen en la década de 1920 con la evolución posterior de la escultura procesional andaluza.
EL SUPLICIO DE ANTONIO CASTILLO LASTRUCCI Y LA RENOVACIÓN DE LA ESCULTURA PROCESIONAL EN EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX
En una primera parte, se recordó el contexto en el que Antonio Castillo Lastrucci concibió la primitiva imagen del Santo Suplicio. Aquella obra se inscribía en un momento decisivo para la imaginería procesional, marcado por la renovación estética que se produjo en la Semana Santa andaluza durante el primer tercio del siglo XX. La aportación de Lastrucci resultó determinante al definir un nuevo lenguaje escultórico, de fuerte carácter expresivo y gran capacidad narrativa, que influyó decisivamente en la configuración de los misterios procesionales y en la evolución de la escultura sacra contemporánea.
EL SANTO SUPLICIO DE PACO PALMA: MONUMENTALIDAD, EXPRESIÓN Y MADUREZ ARTÍSTICA
La segunda parte de la ponencia se centró especialmente en la actual imagen de Nuestro Padre Jesús del Santo Suplicio, obra de Francisco Palma Burgos, cuya relevancia artística fue objeto de una decidida reivindicación.
La conferencia puso de relieve que el Santo Suplicio de Paco Palma constituye una obra de plena madurez dentro de la trayectoria del escultor, en la que confluyen los rasgos esenciales que definen su lenguaje artístico. En ella se aprecia una clara voluntad de síntesis entre monumentalidad, fuerza anatómica y profundidad espiritual, dando lugar a una imagen que trasciende el mero encargo devocional para situarse en el ámbito de la gran escultura sacra del siglo XX.
Lejos de reproducir modelos anteriores, Palma Burgos desarrolla una interpretación personal de la advocación. Frente a soluciones más idealizadas, el artista introduce una lectura de gran intensidad expresiva, donde el dramatismo del momento se traduce en una poderosa corporeidad y en un tratamiento escultórico que enfatiza el sufrimiento humano de Cristo sin perder su dimensión trascendente. La imagen adquiere así una presencia rotunda, en la que el equilibrio entre naturalismo y espiritualidad confiere a la obra una notable capacidad de comunicación con el espectador.
Otro de los aspectos destacados fue el carácter monumental de la escultura, concebida con una clara conciencia espacial y pensada para su contemplación en el contexto procesional. Esta cualidad refuerza la fuerza visual de la imagen cuando se presenta sobre el trono, donde la composición alcanza toda su dimensión y se percibe plenamente la intención del escultor. En este sentido, se subrayó cómo Palma Burgos, en un momento avanzado de su carrera, aborda la obra con una libertad creativa que le permite explorar soluciones formales distintas a las empleadas en etapas anteriores.
Asimismo, se puso en valor la profunda coherencia de la imagen dentro del conjunto de la producción del escultor. El Santo Suplicio puede entenderse como parte de la evolución de su propio prototipo cristífero, desarrollado a lo largo de su carrera, pero reinterpretado aquí desde una perspectiva más intensa y expresiva. De este modo, la obra refleja a un artista en plena madurez, capaz de reformular sus propios modelos para ofrecer una visión renovada y profundamente personal.
En la parte final de la intervención, el ponente planteó también una sugerencia iconográfica dirigida a la Hermandad, relacionada con el atributo de la corona de espinas. En concreto, propuso la posibilidad de estudiar en el futuro la incorporación de un casquete de espinas de concepción histórica, inspirado en las reconstrucciones arqueológicas del denominado spinum, elaborado con ramas entrelazadas y configurado a modo de casco o casquete que cubre la cabeza de Cristo. Según explicó, esta tipología responde con mayor fidelidad a las descripciones históricas de la corona impuesta por los soldados romanos como parodia de la corona imperial y aportaría, además, un mayor volumen y presencia al conjunto de la cabeza de la imagen.
El ponente señaló que una solución de este tipo podría contribuir a reforzar la lectura monumental de la escultura y armonizar aún más su concepción como obra pensada para ser contemplada en altura dentro del conjunto procesional.
La ponencia concluyó destacando que, cien años después de la creación de la primitiva imagen, la Hermandad conserva y venera una obra de extraordinaria calidad artística que merece ser plenamente valorada. En palabras del ponente, el Santo Suplicio de Paco Palma debe ser entendido hoy como una obra mayor de la escultura sacra contemporánea, una pieza que combina fuerza plástica, profundidad espiritual y una notable capacidad para transmitir el misterio de la Pasión a través del lenguaje universal del arte.











