Con motivo de los cultos celebrados los días 14 y 15 de septiembre, festividades de la Exaltación de la Santa Cruz y de los Dolores Gloriosos de la Santísima Virgen, María Santísima de la Amargura Coronada estrenó un nuevo nimbo, ofrecido como regalo por un grupo de hermanos de nuestra corporación.
La incorporación de esta nueva pieza al ajuar de nuestra Sagrada Titular no solo supone un enriquecimiento del patrimonio artístico y devocional de la Hermandad, sino que recupera una forma de presentar a las imágenes dolorosas profundamente vinculada a la tradición de la imaginería religiosa y que, además, cuenta con antecedentes en la propia historia de Zamarrilla.
Una pieza cargada de simbolismo zamarrillero
El diseño del nuevo nimbo es obra de Francisco Naranjo Beltrán, artista que ya ha trabajado para nuestra Hermandad en distintos proyectos patrimoniales como el diseño de los nuevos ciriales y ánforas destinadas al trono de María Santísima de la Amargura . La ejecución, por su parte, ha sido llevada a cabo en los talleres de orfebrería López-Torres.
La pieza responde a un lenguaje de marcado carácter barroco, en el que la riqueza ornamental se conjuga con una composición equilibrada y con un programa iconográfico concebido específicamente para la Virgen de Zamarrilla.
En su centro se dispone un medallón circular presidido por una rosa plenamente abierta, referencia inequívoca a uno de los principales símbolos de nuestra Hermandad: la leyenda del bandolero Zamarrilla y el milagro de la rosa. Este elemento floral se integra con las letras A y M del anagrama mariano, cuyas formas sirven a su vez de soporte a la ornamentación vegetal. De este modo, la simbología propiamente mariana se entrelaza con uno de los elementos que históricamente han singularizado la iconografía de la Virgen de la Amargura.
El nimbo en la iconografía de la Virgen
Más allá de su valor ornamental, el nimbo posee un significado profundamente religioso. Su utilización en las representaciones de la Virgen constituye un recurso iconográfico destinado a exteriorizar visualmente su santidad y su vinculación con la luz divina.
Frente a las coronas y otras piezas de mayor aparato, tradicionalmente relacionadas con determinadas solemnidades, el nimbo o aureola de disco ha tenido también una especial vinculación con la presentación de las imágenes marianas en la intimidad de sus capillas y camarines y durante los cultos internos.
El disco luminoso que circunda la cabeza de María remite asimismo a la tradicional iconografía de la mujer del Apocalipsis, «vestida de sol», con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas. Precisamente esas doce estrellas encuentran reflejo en el nuevo nimbo de la Virgen de la Amargura, completando el programa simbólico de la pieza.
Su utilización enlaza, además, con una estética de larga tradición en la imaginería andaluza y particularmente reconocible en las representaciones de las Dolorosas. De esta forma, el estreno no pretende introducir un elemento ajeno a la imagen tradicional de la Virgen, sino recuperar un lenguaje artístico e iconográfico con profundas raíces históricas.
Un precedente en la propia historia de Zamarrilla
Esta recuperación adquiere una significación especial en nuestra Hermandad porque el uso del nimbo no es nuevo en la historia de la Virgen de Zamarrilla.
La antigua imagen de María Santísima de la Amargura, desaparecida durante los sucesos de mayo de 1931, llegó también a presentarse tocada con un nimbo. La documentación histórica conservada permite constatar esta estética en fotografías anteriores a la pérdida de aquella Dolorosa.
Entre esos testimonios gráficos reviste especial interés una fotografía histórica en la que puede contemplarse a la antigua Virgen de la Amargura luciendo un nimbo, situada al fondo de la escena.
La instantánea corresponde a un episodio singular de la historia de la corporación: el momento en el que en el año 1925, el torero «Torerito de Málaga» hacía entrega al hermano mayor de la época de la oreja de plata que había obtenido como novillero por una faena realizada en la Feria de Bilbao. Más allá del acontecimiento que motivó la fotografía, la imagen constituye hoy un valioso documento para conocer cómo era presentada al culto nuestra antigua Titular y permite comprobar la presencia de este elemento de orfebrería en su iconografía.
Así, casi un siglo después, la incorporación de un nimbo al ajuar de la actual María Santísima de la Amargura establece un sugerente diálogo entre memoria, patrimonio y devoción, recuperando una estampa que ya formó parte de la historia estética de Zamarrilla.
Patrimonio que mira a la historia
El estreno del nuevo nimbo durante los cultos de septiembre adquiere, por tanto, una dimensión que trasciende la incorporación de una nueva obra de orfebrería al patrimonio de la Hermandad.
La pieza nace de la devoción y generosidad de un grupo de hermanos, incorpora en su diseño algunos de los símbolos más representativos de Zamarrilla y, al mismo tiempo, recupera una manera histórica de contemplar a la Virgen de la Amargura.
Con este nuevo elemento de su ajuar, María Santísima de la Amargura Coronada vuelve a mostrarse nimbada como ya lo hiciera aquella antigua Virgen de Zamarrilla que recibió el fervor de nuestros hermanos antes de 1931, estableciendo un vínculo entre generaciones y haciendo del patrimonio un vehículo para conservar y transmitir la memoria de nuestra Hermandad.




